AC consiste en un tratamiento autónomo, estructurado, a la manera de una guía clínica, destinado a tratar pacientes que padecen depresión y distintas enfermedades que impliquen una disminución de las actividades que le dan sentido de realización y pertenencia a la persona. La AC ha adoptado diversas formas durante las cuatro últimas décadas y en la actualidad es el centro de un renovado interés que se hace eco de los resultados de la reciente investigación clínica.
La clave de este abordaje consiste en que el secreto para aliviar la depresión se encuentra en el cambio de las circunstancias en la vida de las personas. Se compone de técnicas que son exclusivas de la AC (por ejemplo, la planificación de las actividades) pero también comparte técnicas con la terapia cognitiva conductual tales como la resolución de problemas, el tratamiento de los pensamientos como conductas problemáticas y el hecho de centrarse en evitar y prevenir recaídas.
Este tratamiento parte de la base de que la depresión se caracteriza por una reducción de determinados tipos de actividad y por el incremento de otros. Los individuos depresivos reciben menos recompensas por sus actividades debido a que puede que aquellas más placenteras y productivas no las realicen con suficiente frecuencia, lo cual reduce la efectividad del refuerzo de dichas actividades. Además, podrían adoptar conductas motivadas por intentos de librarse de sentimientos de aversión pudiendo estar alejándose de otras orientadas a valores. De este modo, la conducta de individuos depresivos puede ser controlada principalmente con el refuerzo negativo en oposición al refuerzo positivo.
Asimismo, parte del trabajo de la AC será clarificar los valores de la persona para comenzar a planificar conductas que tengan sentido para aquella.
El modelo de la AC utiliza el análisis funcional para estimular conductas que pueden ayudar al paciente a interactuar con el entorno y que traen consigo consecuencias que reforzarán positivamente un comportamiento antidepresivo. Es decir que, el énfasis está puesto en la función más que en la forma de la conducta.
En este taller, se propone enmarcar el tratamiento dentro de las terapias de tercera generación, por lo cual se promoverá la adaptación del mismo a las necesidades idiosincrásicas del paciente (valores) y se fomentará una dosis básica de flexibilidad, innovación y experimentación por parte del terapeuta. Éste deberá tener la facultad de dirigir y, al mismo tiempo, de no juzgar a sus pacientes colaborando con ellos. Un terapeuta eficaz de AC tendrá un rol activo en la promoción de cambios conductuales, pero también validará y acompañará al paciente, compasivamente, en los obstáculos que fuera encontrando.
Asimismo, el objetivo será aprender a llevar a cabo el procedimiento estructurado abocándonos en la transmisión e implementación efectiva de las distintas técnicas que involucra este tratamiento.